La
frustración es un estado de
decepción que se da cuando no se alcanza aquello que se desea. A todos no nos
afectan las mismas cosas de la misma manera, puesto que hay un umbral de
tolerancia y cada persona se posiciona en un punto.
La
baja tolerancia a la frustración
tiene sus comienzos en la infancia, el niño quiere las cosas y las quiere ya,
son egocéntricos y no manejan el concepto tiempo. Si a lo largo de nuestra
infancia hemos salido victoriosos con todo lo que queríamos, crecemos con la
sensación de que merecemos todo ahora, incapaces de esperar, confundiendo lo
que deseamos con lo que necesitamos. Pero la realidad es otra y la frustración
es parte de la vida, tendremos que aceptar la realidad y a partir de ahí ser
proactivos.
Es
decir, tenemos que reconocer que la crisis está afectando seriamente la
disminución de posibilidades de encontrar trabajo tan pronto como otras veces,
pero debemos afrontar y hacer la búsqueda de empleo de otra manera y no tirar la
toalla, porque la base del problema no está en la frustración que nos ocasiona
no tener tantas entrevistas como en otras ocasiones, sino en nuestra actitud
ante ese hecho. Tolerar la frustración significa abordar los problemas de
nuestra vida a pesar del sufrimiento que pueden causar.
“Enquistarse en la soledad y la
frustración, quejarse constantemente y continuamente de las desdichas y
tragedias que nos acosan y no hacer absolutamente nada para modificar aquellas
situaciones que nos angustian es un camino certero y seguro hacia la depresión.
Camino, por supuesto, que es recorrido a solas…” Eric Fromm.
Indefensión según la RAE significa: “Falta de defensa,
situación de las personas o cosas que están indefensas”
Martin Seligman (1991) observó que mientras unas personas se
enfrentan a sus problemas sin venirse abajo otras personas son incapaces de no
hundirse. Una de las conclusiones de sus investigaciones fue que las personas
que se han visto acorraladas en situaciones altamente aversivas ante las cuales
no podían reaccionar o huir, aprenden a sentirse desamparadas y dejan de
confiar en su valía, aprenden a ser indefenso a priori. Esta indefensión está
acompañada de pensamientos destructivos que son la base de nuestra conducta
posterior. Estas personas, según Seligman, han construido la creencia
limitadora de: “no vale la pena hacer nada, porque haga lo que haga nada
cambiará”. Y con este pensamiento tenemos que tener cuidado porque puede dar
lugar a la “profecía autocumplida” si mi expectativa sobre encontrar trabajo
es que es imposible por la situación que me rodea, y porque no puedo hacer
nada para cambiarlo, probablemente se cumplirá. En este vídeo se ve lo
fácilmente que podemos caer en este estado de indefensión:
La
Resiliencia según Edith Grotberg
(1998) es “La capacidad del ser humano
para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado
positivamente por ellas” Si
desarrollamos esta capacidad, no sólo afrontaremos las situaciones difíciles
como el desempleo sino que además sacaremos provecho y creceremos de forma
personal y profesional.
Los
pilares de la resilencia son los siguientes:
- Autoestima http://bit.ly/IItg3p
- Introspección que es el arte de preguntarnos a nosotros mismos y darnos una respuesta honesta.
- Independencia, es decir, saber fijar los límites entre uno mismo y el medio con problemas.
- Capacidad de relacionarse: la habilidad para establecer lazos e intimidad con otras personas para balancear la propia necesidad de afecto con la actitud de brindarse a otros.
- Iniciativa, ponerse a prueba en tareas progresivamente más exigentes. http://bit.ly/JHVpby
- Humor, muchas veces reírnos de nuestra sombra nos ayuda a sobrellevar mejor las dificultades.
- Creatividad, hacer las cosas de diferente manera.
- Moralidad, que es la base del buen trato hacia los otros.
- Capacidad de pensamiento crítico.




