Ya
vimos en otra entrada al blog, la importancia de la asertividad: capacidad de
hacer valer la propia opinión ante los demás. http://bit.ly/sbRY0U
La
asertividad está muy ligada a una alta autoestima, si lo que digo y hago es
coherente con lo que siento y pienso, tendré una alta autoestima.
Muchas
personas tienen dificultades al afrontar algunas situaciones en que han de
afirmarse ante otros, por ejemplo, rechazar una petición, pedir un favor,
expresar aprobación o desaprobación, etc.
El
siguiente cuestionario nos mostrará cuán asertivos somos. Para valorar las
siguientes situaciones hipotéticas, tenemos que responder en función de lo que
acostumbramos hacer cuando nos encontramos en una de ellas. Si no hemos pasado
nunca por una circunstancia similar, nos imaginaremos qué haríamos en ese
momento. Debemos indicar mediante el siguiente código hasta qué punto nos
describe o caracteriza cada una de las frases siguientes.
Muchas
veces no queremos entrar en discusiones, para ello podemos poner en práctica
algunas técnicas asertivas, las más conocidas son las siguientes:
Disco roto:
Esta
es la técnica más extendida, consiste en repetir el propio punto de vista una y
otra vez, con tranquilidad, sin entrar en discusiones ni provocaciones que
pueda hacer la otra persona.
Por ejemplo:
· No has terminado el trabajo que te pedí ayer,
como siempre.
· (Disco roto): Tenía que terminar el trabajo
pendiente y no tenía otro momento.
· Pero es que siempre se quedan las cosas sin
terminar, estoy harto.
· (D.R)- Es verdad, pero en este caso, sabes que no
podía hacer ese trabajo en otro momento.
· Pero es que siempre, por una causa u otra, eres
tú el que hace que vayamos con retraso.
· (D.R)- Será verdad, pero te repito que esta vez
no tuve otro remedio que terminar el trabajo que tenía pendiente.
Como
se ve, la técnica del disco roto no ataca a la otra persona; es más, hasta le
da la razón en ciertos aspectos, pero insiste en repetir su argumento una y
otra vez hasta que la otra persona queda convencida o, por lo menos, se da
cuenta de que no va a lograr nada más con sus ataques.
Banco de niebla:
Esta
es otra de las técnicas que están más extendidas. También se la llama “técnica
de la claudicación simulada”
Consiste
en dar la razón a la persona en lo que se considere que puede haber de cierto
en sus críticas, pero negándose, a la vez, a entrar en mayores discusiones.
Así, se dará un aparente ceder el terreno, sin cederlo realmente, ya que, en el
fondo, se deja claro que no se va a cambiar de postura.
Por ejemplo:
· No
tienes el trabajo terminado, como
siempre.
· (Banco
de niebla)- sí, es posible que tengas razón.
· Claro,
como siempre, tienes otras cosas que hacer antes que terminar tu trabajo.
· (B.N.)-
Pues sí, casi siempre tengo otras funciones que hacer antes que terminar
ciertos trabajos.
· Pues
estoy harto de que por tu culpa siempre lleguemos tarde con los clientes.
· (B.N)-
Ya, es verdad, siempre llegamos tarde.
La
persona está demostrando que cambiará si lo estima conveniente, pero no porque
el otro se empeñe en ello. Para esta técnica, es muy importante controlar el tono de voz en el que se emite la
respuesta, ya que si se dice de forma dura y tajante o excesivamente
despreciativa, puede suscitar agresividad en el interlocutor. El tono debe de ser
tranquilo y hasta ligeramente reflexivo, como meditando las palabras que nos
dice el otro. De hecho, quizás conviene realmente meditar sobre si la persona
está teniendo razón con su crítica.
Técnica del acuerdo asertivo.
Esta
técnica se parece algo a la del Banco de Niebla, pero va un poco más allá, ya
que no se queda en ceder terreno sin mayores comentarios, sino que deja claro,
además, de que una cosa es el error cometido y otra, el hecho de ser buena o
mala persona. Es útil en situaciones en las que reconocemos que la otra persona
tiene razón al estar enojado, pero no admitimos la forma de decírnoslo.
Por ejemplo:
· Tú
tienes la culpa de que no cerremos a tiempo el trimestre.
· (Acuerdo
asertivo) Tienes razón, este trimestre cerramos tarde por mi culpa, pero sabes
que normalmente, cerramos a tiempo.
Esta
técnica logra “apaciguar” al interlocutor al admitir el error (si realmente se
ha cometido ¿por qué no admitirlo?), pero separa claramente el “hacer” del
“ser”. Si aplicamos varias veces esta respuesta con personas que tienden a
generalizar, podremos evitar el ser
etiquetado en el futuro. No hay cosa más difícil que quitar una etiqueta
que alguien nos haya puesto. Esta técnica va encaminada a prevenir que esto
ocurra.
Técnica de la pregunta asertiva:
Esta
técnica es muy antigua, de hecho responde al dicho de “convertir al enemigo en
aliado” y es muy útil por eso.
Consiste
en “pensar bien” de la persona que nos critica y dar por hecho que su crítica
es bienintencionada (independientemente de que realmente lo sea). Como de todo
se puede aprender, obligaremos a la persona a que nos dé más información acerca
de sus argumentos, para así tener claro a qué se refiere y en qué quiere que
cambiemos (luego dependerá de nosotros el que cambiemos de hecho o no)
· Por ejemplo: Eres
muy lento. No terminas el trabajo a tiempo ¡a este paso nos arruinamos!
· (Pregunta
asertiva) - ¿Qué es exactamente lo que te molesta de mi forma de actuar, qué no termino a tiempo, que soy lento
o que nos vayamos a arruinar? ¿Cómo sugieres que cambie para que no se vuelva a
repetir?
Si
la persona da respuestas vagas, la obligaremos, por medio de nuestras
preguntas, a especificar más. Cuando la crítica es malintencionada o está
lanzada al vuelo, sin pensar, la persona pronto se quedará sin argumentos.
Mientras que si está fundada en una reflexión, puede que realmente, con sus
datos, nos ayude a modificar algo de nuestra conducta. En cualquier caso, esta
respuesta rompe los esquemas de nuestro interlocutor, ya que ni nos defendemos
ni respondemos con agresividad a
su crítica y, de momento, tampoco cedemos, ya que sólo nos limitamos a
preguntar.
En
cualquier caso, además de aplicar con soltura las diversas técnicas asertivas
para discutir adecuadamente, se hace necesario acordarnos de la recomendación
de R. Lombardi: “Si sientes la urgencia de criticar a alguien motivado por el
odio o el resentimiento, cierra el pico hasta que tus sentimientos se serenen y
te permitan criticar afirmativamente, si todavía lo consideras oportuno.”
Bibliografía:
Castanyer Mayer- Spiess,
O:“La asertividad, expresión de una sana Autoestima”
Cuestionario de
asertividad de Rathus





